Han pasado las navidades... por fin! Época de consumismo, empachos, borracheras y demás costumbres poco saludables. También hemos cambiado de año. Ya es 2011. Cuando esto ocurre, todo el mundo hace balance de lo acontencido en 2010.
La verdad es que tengo vagos recuerdos del 2010. Un Enero y Febrero con un amor brasileño que me trastornó la existencia durante varios meses. Una primavera con bastantes risas madrileñas y alguna que otro noche memorable. Un Junio inolvidable por la mayor aventura vivida, Sudáfrica. Un Julio en el que España se consagró como Campeona del Mundo de Fútbol. Un Agosto y Septiembre plagados de ferias y fiestas, incluidas la de mi ciudad, Valladolid. Un Octubre y Noviembre con nostalgia y confesión de sentimientos a la persona que siempre diré "Si tú me dices ven, lo dejo todo". Y un Diciembre que me ha deparado una grata sorpresa rockmática de grandes ojos y pelo rubio. Sin olvidar el fin de año más divertido que he vivido, con toda la gente que más quiero, mis amigos, en una casita rural. Quizás ha sido un gran año, pero se acabó, y es momento de mirar hacia delante.
No puedo imaginarme lo que me deparará el 2011. Salvo claros eventos inexcusables, como cumplir 28 años, no tengo nada planificado, ningún propósito y no me he puesto ninguna meta. Pero en el fondo de mi corazón quiero algo. Quiero que todo lo que viva en el 2011, lo pueda compartir con alguna persona especial a mi lado. En el fondo, es lo que he echado de menos y es lo único que le pongo como "debe mejorar" al 2010.
Por otro lado, debemos valorar lo que tenemos. No solo en navidades. No solo en eventos concretos, sino todo el año, los 365 días. Somos así, no valoramos las cosas, hasta que las perdemos, y en ese momento es tarde para recuperarlas.
La verdad es que tengo vagos recuerdos del 2010. Un Enero y Febrero con un amor brasileño que me trastornó la existencia durante varios meses. Una primavera con bastantes risas madrileñas y alguna que otro noche memorable. Un Junio inolvidable por la mayor aventura vivida, Sudáfrica. Un Julio en el que España se consagró como Campeona del Mundo de Fútbol. Un Agosto y Septiembre plagados de ferias y fiestas, incluidas la de mi ciudad, Valladolid. Un Octubre y Noviembre con nostalgia y confesión de sentimientos a la persona que siempre diré "Si tú me dices ven, lo dejo todo". Y un Diciembre que me ha deparado una grata sorpresa rockmática de grandes ojos y pelo rubio. Sin olvidar el fin de año más divertido que he vivido, con toda la gente que más quiero, mis amigos, en una casita rural. Quizás ha sido un gran año, pero se acabó, y es momento de mirar hacia delante.
No puedo imaginarme lo que me deparará el 2011. Salvo claros eventos inexcusables, como cumplir 28 años, no tengo nada planificado, ningún propósito y no me he puesto ninguna meta. Pero en el fondo de mi corazón quiero algo. Quiero que todo lo que viva en el 2011, lo pueda compartir con alguna persona especial a mi lado. En el fondo, es lo que he echado de menos y es lo único que le pongo como "debe mejorar" al 2010.
Por otro lado, debemos valorar lo que tenemos. No solo en navidades. No solo en eventos concretos, sino todo el año, los 365 días. Somos así, no valoramos las cosas, hasta que las perdemos, y en ese momento es tarde para recuperarlas.
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